La tensión política que rodea al Super Bowl LX ha alcanzado el nivel del gabinete presidencial. Tyler Bowyer, director operativo de Turning Point USA (TPUSA), sugirió públicamente este martes que el ejército de los Estados Unidos realice un sobrevuelo sobre el Levi’s Stadium durante la presentación de Bad Bunny. La propuesta surgió después de que el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, preguntara en la red social X cómo podría el Departamento de Guerra participar en el “All-American Halftime Show”, la contraprogramación conservadora organizada por TPUSA para competir con el show oficial de la NFL.
Bowyer fue explícito en su intención: “Creo que el ejército debería hacer un vuelo sobre el Super Bowl real para recordarle a Bad Bunny que esto es América. Háganlo ruidoso, mientras todo el país observa”. Esta sugerencia llega tras meses de boicot por parte de sectores conservadores que rechazan la elección del artista puertorriqueño, quien ha sido un crítico vocal de las políticas migratorias de la administración Trump y de las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
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La polémica se intensificó este pasado fin de semana durante los Premios Grammy, donde Bad Bunny, al ganar el premio al Mejor Álbum de Música Urbana, exclamó “¡ICE out!” (Fuera ICE) al inicio de su discurso. El artista reafirmó su postura declarando: “No somos salvajes, no somos animales, no somos alienígenas. Somos humanos y somos americanos”. Estas palabras fueron interpretadas por TPUSA como un desafío directo a la soberanía y los valores estadounidenses, lo que motivó la propuesta del sobrevuelo militar como una demostración de fuerza y patriotismo.
Mientras tanto, TPUSA ya tiene listo su propio espectáculo alternativo, el cual contará con figuras como Kid Rock, Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett. Este “All-American Halftime Show” se transmitirá simultáneamente con el de la NFL a través de plataformas como YouTube, Rumble y X. La participación sugerida de Hegseth y el uso de recursos militares para un acto de esta naturaleza han generado un intenso debate sobre la politización de las fuerzas armadas en el marco de uno de los eventos deportivos más vistos del mundo.


































