
Una nueva encuesta de Somos Votantes revela que los latinos de Texas prefieren a los demócratas por márgenes históricos. En la carrera para gobernador, Gina Hinojosa le gana a Greg Abbott por 19 puntos entre el electorado latino. James Talarico supera a John Cornyn por 24 puntos entre ese mismo grupo. Números que en cualquier otro estado del país serían noticia de portada nacional.
Sin embargo, al final, una realidad que dice que Texas sigue siendo republicano, Abbott sigue siendo gobernador, Cornyn sigue siendo senador. Y los latinos seguimos siendo el grupo demográfico más importante del estado, pero el que menos traduce sus números en las urnas.
Ahí está el problema.
Los latinos representamos aproximadamente el 40% de la población total de Texas, y cerca del 30% del electorado registrado. En un estado donde las elecciones recientes se han decidido por márgenes de cinco a ocho puntos, eso no es una minoría. Eso es la diferencia entre ganar y perder. El problema no es cuántos somos. El problema es cuántos es que no nos hemos unido.
Y bueno, la gente es libre de votar por quien quiera, aunque a veces votemos contra nuestro propio bolsillo o peor aún, votamos en contra de una mejor educación para nuestros hijos.
La encuesta lo deja clarísimo: tres de cada cuatro latinos texanos están preocupados por la inflación. Más del 80% sufre con el precio de la gasolina. Un 76% está molesto con el costo que la guerra con Irán le está dejando al contribuyente americano. Solo cuatro de cada diez tienen una opinión favorable de Trump, y apenas el 37% aprueba su manejo de la economía.
Todo eso suena a electorado listo para votar diferente. pero …..
Más abajo en la boleta, la historia cambia de tono. En el Distrito 15, el demócrata Bobby Pulido aventaja a la republicana Monica de la Cruz por apenas dos puntos. En el Distrito 28, Henry Cuellar tiene un solo punto de ventaja con un 21% de indecisos todavía flotando. En el rediseñado Distrito 35, el republicano Carlos De la Cruz gana por 15 puntos.
Latinos votando por Latinos republicanos que apoyan las mismas políticas que van de la mano con redadas, deportaciones, inflación y cualquier otra orden que venga desde la Casa Blanca, por descabellada que parezca.
Déjeme decirle algo que no aparece en ninguna encuesta pero que cualquiera que haya tocado puertas en comunidades latinas de Texas sabe perfectamente: una parte considerable de nuestro voto no se mueve en las plataformas ni en las urnas. Muchas veces se mueve por ese momento del día de las elecciones, si llegó el compadre de visita, si hicimos una carnita asada en familia, si de repente salimos cansados de la iglesia ese domingo, o simplemente porque había partido de futbol que preferimos quedarnos en la casa a ver, en vez de salir a votar.
Así de crudo, así de simple. Cualquier cosa puede ser más importante ese día, que nuestro propio futuro.
El mensaje de la encuesta es generoso: dice que los latinos no somos un bloque monolítico y que buscamos respuestas concretas sobre el costo de vida. Cierto. Pero también hay otra lectura, menos cómoda: somos el grupo que pudiendo cambiar a Texas, no hemos querido hacerlo.
Las elecciones se acercan. Recuerde, usted puede votar por quien a usted se le antoje, pero salga a votar. Haga sonar su voz y sus deseos, porque al final, si la inflación, redadas, o guerras siguen en aumento, será porque así lo quisimos.
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