La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó desde Palacio Nacional el anuncio de un nuevo paquete de inversiones estratégicas a cargo del conglomerado aeroespacial francés Safran, cuya cuantía supera los 147 millones de dólares. La presentación de estos planes de infraestructura industrial se suscita en una coyuntura económica compleja para el Estado mexicano, presentándose pocas horas después de que el gobierno de los Estados Unidos —bajo la administración de Donald Trump— formalizara su negativa para prorrogar de manera automática el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por un periodo extendido de 16 años, decidiendo en su lugar sujetar el acuerdo comercial a esquemas de escrutinio y revisiones anuales de cara a su fecha límite de vigencia fijada para el año 2036.
En el marco de una reunión bilateral de alto nivel con el director ejecutivo global de Safran, Olivier Andriès, la mandataria federal detalló que el capital inyectado se distribuirá en los estados de Querétaro y Chihuahua, dos de los núcleos industriales de manufactura aeronáutica más consolidados del territorio nacional. Sheinbaum enfatizó en sus canales institucionales que estos proyectos de expansión no solo dinamizan las variables de atracción de Inversión Extranjera Directa (IED), sino que impulsarán el desarrollo social mediante la generación directa de 2,300 nuevos puestos de trabajo altamente especializados en ingeniería avanzada y ensamble técnico.
El grueso de la inversión se consolidó con la apertura oficial del complejo industrial Safran Aircraft Engine Services Americas Shop 2 en el estado de Querétaro, proyecto que absorbió un monto aproximado de 140 millones de dólares. Esta macroinfraestructura de 50,000 metros cuadrados cuenta con dos talleres especializados en el mantenimiento preventivo y correctivo de motores de turbina de los modelos CFM56 y LEAP, así como una celda de pruebas estructurales y áreas de reconstrucción de componentes. La planta está proyectada para erigirse como un centro de operaciones neurálgico con capacidad para resolver la demanda de servicios técnicos de las principales aerolíneas comerciales de Norteamérica, Centroamérica y el Cono Sur.
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De manera simultánea, en el norte del país, el conglomerado inauguró la quinta planta de producción de la división Safran Electrical & Power ISA en Chihuahua, aplicando un desembolso de 7.4 millones de dólares y asegurando la incorporación de 800 operadores técnicos y especialistas. Esta planta, diseñada con criterios de sustentabilidad ambiental al operar con un suministro basado en energías renovables, continuará fortaleciendo la cadena de proveeduría global de Safran en México. La firma francesa posee una trayectoria de 34 años en el país y es el mayor empleador aeroespacial nacional, manufacturando actualmente componentes críticos como los trenes de aterrizaje y el 95% del cableado eléctrico del modelo comercial Boeing 787 Dreamliner.
Frente a la incertidumbre financiera que supone el nuevo esquema de revisiones anuales del T-MEC impuesto por la Casa Blanca bajo argumentos de combatir sus déficits comerciales bilaterales, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard Casaubón, matizó el impacto de la resolución estadounidense. Ebrard disipó temores de una ruptura comercial al aclarar que el tratado operará bajo los estándares arancelarios y regulatorios vigentes, asegurando que los mecanismos anuales servirán como mesas de negociación técnica para desahogar controversias sin vulnerar el libre flujo de mercancías ni detener las inversiones de nearshoring en el bloque norteamericano.
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