La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó una contundente advertencia a los sectores de la oposición durante un masivo acto político en el estado Aragua. En el marco de una gira regional que replica estratégicamente la ruta de 400 kilómetros recorrida días atrás por la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, la mandataria interina exigió que “nadie se entrometa” en el proceso gubernamental orientado a preservar la tranquilidad, la estabilidad y el crecimiento económico de la nación. Sin mencionar por su nombre a su principal rival política, Rodríguez descalificó la reciente caravana opositora que movilizó a miles de personas desde Barquisimeto hasta Caracas, catalogando el despliegue ciudadano como un simple “show” orquestado por figuras que, según sus palabras, se encuentran hambrientas de poder.
El discurso de la jefa del gobierno chavista, respaldado por multitudes que coreaban consignas de apoyo transmitidas por la televisión estatal, hizo especial énfasis en exigir a los grupos opositores que abandonen definitivamente cualquier vía violenta. Este llamado surge en un contexto de alta efervescencia social, exacerbada no solo por los recientes reclamos de elecciones presidenciales libres, sino también por el profundo malestar ciudadano derivado de los constantes apagones. Durante el último año, el colapso de los servicios públicos ha desencadenado múltiples protestas nocturnas, bloqueos de vías y quema de neumáticos en diversas regiones del país, un clima de tensión que evoca la severa crisis de represión vivida en 2024, la cual dejó un saldo trágico de decenas de fallecidos y miles de detenidos tras los cuestionados comicios de aquel año.
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Al abordar directamente el colapso energético, Rodríguez prometió a la población que pronto verán un verdadero alivio en el suministro. La mandataria cuestionó duramente las tácticas de protesta ciudadana, argumentando que la quema de llantas no aporta un solo megavatio al golpeado Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Mientras los expertos y líderes de la oposición atribuyen las fallas sistémicas a más de una década de corrupción y falta de mantenimiento estructural, el gobierno responsabilizó nuevamente de la crisis a las sanciones económicas impulsadas desde la Casa Blanca, al impacto climático del fenómeno de El Niño y a presuntos actos de sabotaje. Durante su intervención, Rodríguez aprovechó para reconocer el esfuerzo de los trabajadores de la estatal Corpoelec, quienes laboran para sostener una infraestructura operativamente comprometida.
Para materializar las promesas de estabilización del servicio, el gobierno interino ha delineado un plan de recuperación basado en alianzas internacionales e inversión privada. Rodríguez ratificó la incorporación gradual de 7,400 megavatios al sistema nacional, un ambicioso objetivo respaldado por recientes acuerdos comerciales firmados con el gigante estadounidense General Electric y la compañía metalúrgica argentina Impsa. A la par de estas negociaciones extranjeras, la presidenta encargada instó a la Asamblea Nacional a acelerar la segunda discusión de la reforma a la ley del sistema eléctrico antes de que concluya el año. Este controvertido proyecto legislativo, cuyo debate se encuentra actualmente aplazado sin fecha definida, busca habilitar por primera vez la participación directa del capital privado en iniciativas de generación y compañías energéticas que históricamente han permanecido bajo el control exclusivo del Estado venezolano.
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