El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó un fuerte impacto en el escenario político internacional al proponer abiertamente que Venezuela debería integrarse como el estado número 51 de la unión americana. Durante un concurrido mitin republicano celebrado este martes en la ciudad costera de Corpus Christi, Texas, el mandatario planteó que, bajo este inédito escenario de anexión, la nación sudamericana dejaría de elegir a un presidente para pasar a votar por un gobernador estatal. “Se convertirá en un país próspero y, quién sabe, quizá algún día pronto se convierta en un próspero estado número 51. Es posible. Hagámoslo”, declaró Trump ante una multitud de simpatizantes, reiterando una idea que ya había deslizado en ocasiones anteriores a lo largo del año.
Esta audaz propuesta política fue enmarcada por el mandatario dentro del rápido avance de los recientes acuerdos energéticos bilaterales. Trump centró gran parte de su discurso en destacar la masiva inyección de capital que las compañías estadounidenses están destinando al sector petrolero venezolano. Según el jefe de Estado, esta naciente cooperación ha transformado radicalmente las perspectivas económicas de Caracas, generando nuevos puestos de trabajo gracias a los miles de millones de dólares que las corporaciones están invirtiendo. En este contexto, el presidente agradeció específicamente al gobierno venezolano por la firma de un histórico convenio con la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), el cual le otorga a la firma estadounidense concesiones directas sobre 17 yacimientos petroleros clave en el país sudamericano. El Pentágono posee una participación estratégica del 35 por ciento en la empresa matriz de NABEP.
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Como prueba tangible de esta nueva era de relaciones bilaterales, Trump anunció durante la jornada que Venezuela ya envió un primer cargamento de un millón de barriles de crudo sin costo alguno para Estados Unidos, como parte integral de las cláusulas del acuerdo entre ambos gobiernos. El mandatario celebró la llegada de este suministro a las refinerías texanas, calificando la operación como una victoria histórica que le otorga a la nación norteamericana un control masivo sobre una porción crítica del suministro mundial de hidrocarburos. “Quiero agradecer a Venezuela, donde nuestra relación se volvió muy, muy buena, excelente”, enfatizó el presidente, subrayando el extraordinario volumen de extracción que ahora está siendo destinado directamente al consumo interno estadounidense.
Para coronar la jornada en Texas, la agenda oficial del mandatario incluyó una visita programada a un buque cargado con petróleo venezolano recién atracado en la costa del estado. En este recorrido, Trump estuvo acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien viajó en su calidad de asesor de seguridad nacional. De acuerdo con fuentes diplomáticas del Department of State, la presencia de Rubio fue requerida para tratar diversos asuntos de política exterior directamente con el presidente durante el trayecto. Con esta serie de anuncios y la llegada de los primeros barriles a las refinerías, la administración estadounidense consolida la cooperación petrolera como el eje central, absoluto y pragmático de su actual relación con Caracas.
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