Dos agentes del Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) resultaron lesionados tras ser arrastrados por un vehículo en movimiento mientras intentaban detener a un sospechoso que huía a pie durante un operativo vial en el sector norte de San Antonio. El incidente derivó en el despliegue de las fuerzas estatales y el posterior procesamiento judicial de los involucrados bajo cargos criminales graves.
El principal sospechoso, identificado como Nick Asa Garza, de 31 años, enfrenta múltiples cargos penales que incluyen dos acusaciones por asalto agravado contra un servidor público, evasión del arresto y posesión de marihuana. Según detalla la declaración jurada de arresto, el incidente comenzó el pasado viernes cuando dos patrulleros de la Policía de Caminos de Texas intentaron detener un automóvil Chevy Impala blanco de modelo 2015, cuyo conductor ignoró las señales de tránsito cerca de la intersección de las avenidas Buckeye y Weizmann. El automovilista se negó a detener la marcha y continuó avanzando hacia el este sobre la avenida Weizmann.
Ante la negativa de someterse a la autoridad, los agentes activaron el sistema de parachoques “Grappler” (Grappler Bumper System), un mecanismo acoplado a las patrullas que despliega una red de alta resistencia para enredar los neumáticos de los autos en fuga y forzar su detención de manera segura. El Impala fue inmovilizado cerca de Allena Drive, donde los oficiales iniciaron un protocolo de detención de alta peligrosidad. Tras varios minutos de tensión, Garza descendió del coche, pero de inmediato comenzó a correr con rumbo hacia una camioneta SUV Lincoln negra que se encontraba estacionada en las proximidades con la puerta del copiloto abierta, aparentemente esperándolo para facilitar su escape.
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Los investigadores señalaron que en el momento en que los patrulleros alcanzaron a Garza para someterlo, el conductor de la camioneta aceleró a fondo, arrastrando a ambos oficiales una distancia aproximada de 130 pies (unos 40 metros) antes de que salieran despedidos hacia el pavimento, sufriendo diversas contusiones y laceraciones por fricción conocidas como raspaduras de asfalto. Mediante entrevistas con testigos, análisis de cámaras de vigilancia, lectores de matrículas y bases de datos policiales, las agencias de seguridad identificaron al conductor de la camioneta Lincoln como Angel Vital, de 24 años.
Los Texas Rangers determinaron en sus indagatorias que Garza y Vital actuaron en plena complicidad planificada para lograr la evasión de la custodia legal. Los detectives concluyeron que el vehículo fue utilizado de forma intencional como un arma capaz de infligir la muerte o lesiones corporales graves, imputando a ambos sujetos por asalto agravado con arma mortal contra servidores públicos. Asimismo, durante la inspección reglamentaria del Chevy Impala que quedó abandonado en la vía pública, los oficiales confiscaron un aproximado de 4.2 libras de marihuana, diversos teléfonos celulares, dinero en efectivo y documentos de identidad de Garza. Los registros del centro penitenciario indicaron que Garza logró salir en libertad bajo fianza el pasado martes.
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