La industria del cáñamo en Texas obtuvo una victoria significativa este viernes cuando la jueza de distrito Daniella DeSeta Lyttle emitió una orden de restricción permanente contra las nuevas normativas del Departamento de Salud estatal (DSHS). Estas reglas buscaban imponer un umbral de THC total del 0.3%, lo que habría prohibido de facto la venta de flores naturales y cigarrillos pre-enrolados. Además, el fallo bloquea un drástico incremento del 3,000% en las tarifas de licencia para minoristas, que pretendían subir de $155 a $5,000 dólares.
Los abogados de los negocios de cáñamo argumentaron con éxito que los burócratas estatales se extralimitaron en sus funciones constitucionales al intentar redefinir legalmente el cáñamo, una tarea que compete exclusivamente a la Legislatura de Texas. “Cuando los burócratas redactan reglas que desmantelan una industria entera de un plumazo, el pueblo no tiene más recurso que vindicar sus derechos en la corte”, afirmó Jason Snell, uno de los abogados demandantes. Los comerciantes testificaron que sus ingresos habían caído más del 50% desde que las reglas entraron en vigor brevemente.
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A pesar de este triunfo para los productos fumables, la situación legal sigue siendo compleja. El mismo viernes, la Corte Suprema de Texas dictaminó en un caso separado que la agencia de salud sí tiene el derecho de prohibir el compuesto Delta-8 THC, bajo su responsabilidad de proteger el bienestar de los ciudadanos. Esta dualidad judicial genera incertidumbre, ya que el estado podría utilizar el fallo sobre el Delta-8 como base para intentar prohibir otros productos derivados del cáñamo en el futuro cercano, alegando riesgos para la salud pública.
El impacto económico de estas regulaciones es masivo. Según informes presentados en el tribunal, las restricciones del DSHS podrían representar una pérdida de $7,200 millones de dólares para la economía de Texas debido al cierre de negocios y la pérdida de empleos. Mientras el estado defiende las medidas citando un aumento en las llamadas a centros de toxicología, la industria sostiene que prohibir la flor de cáñamo es equivalente a “intentar regular el vino prohibiendo las uvas”. Por ahora, los estantes de las tiendas en Texas podrán mantener sus productos fumables a la espera de posibles apelaciones.
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