En el centro Buda Oaks Assisted Living and Memory Care, una iniciativa conmovedora está ayudando a preservar la identidad de sus residentes. La directora ejecutiva, Susan LaBree, ha creado un proyecto único que plasma las historias de vida de las personas bajo su cuidado en almohadas personalizadas.
El proyecto, que LaBree ha denominado “I Am” Project (Proyecto “Yo Soy”), busca honrar a cada residente con problemas de memoria. Durante el último año, ha confeccionado 17 de estas almohadas biográficas, con planes de crear más a medida que nuevas familias comparten las historias de sus seres queridos.
Cada almohada ofrece un resumen de la vida de un residente, escrito en primera persona. Incluye detalles sobre sus familiares, su carrera profesional, pasatiempos, música favorita y hasta sus equipos deportivos preferidos. Las familias proporcionan la información y LaBree se encarga personalmente de diseñar e imprimir cada pieza.
“Lo que me inspiró fue el deseo de construir relaciones más profundas entre nuestro equipo de cuidado y nuestros residentes”, explicó LaBree. “Quería algo visual, personal y significativo que sirviera como un recordatorio de quién es realmente cada residente”.
También te puede interesar: Acusado por amenazar a jueza en Facebook
El impacto de estas almohadas ha trascendido al personal de la residencia. Según LaBree, proveedores externos, como los auxiliares de salud a domicilio y de cuidados paliativos, las utilizan para conocer rápidamente a las personas que atienden, permitiendo una conexión más humana y empática desde el primer momento.
La profundidad emocional del proyecto se hizo evidente recientemente con el caso de Shirley Williams, una residente que falleció. Su familia solicitó que fuera enterrada junto a su almohada personalizada, un gesto que conmovió profundamente a LaBree y a todo el personal.
“Me sentí increíblemente conmovida”, admitió LaBree. “Shirley amaba vivir aquí, y su familia quería que se llevara un pedazo de su ‘hogar’ con ella. Es un honor que nunca olvidaré”.
LaBree reconoce que el proceso es intensivo y profundamente personal, pero insiste en que el esfuerzo vale la pena por el invaluable impacto que tiene en la dignidad y el cuidado de cada residente.


































